«Se vive con la naturaleza, pero se vive a partir de ella»; la investigadora colombiana que busca romper con los paradigmas ambientales

Maria Paula Quiceno Mesa. Con estudios de  biología de la Pontificia Universidad Javeriana. Investigadora, y coordinadora de proyectos como el de Páramos Andinos y de componentes socioculturales en Fundación Proyecto Primates habló con Trading Petroleum sobre la realidad del medio ambiente colombiano.

Q. Un poco sobre el recorrido reciente de Maria Paula:

R. Empecé a trabajar en uso sostenible de la biodiversidad; una temática que para esos días era bastante polémica, ya que hablar del tema de aprovechamiento de los recursos naturales no era lo convencional. La política tradicional de biodiversidad hablaba de conocer, conservar, y utilizar cómo en tercer lugar, aislado y sólo en casos de extrema pobreza. En este momento empiezo una etapa de acercamiento con las comunidades campesinas desarrollando esta temática de aprovechamiento de los recursos naturales, donde me encuentro con un universo grande e inexplorado en torno a las necesidades de las personas, y como el medio, la naturaleza las logra satisfacer; este es mi punto de partida para hablar de desarrollo y uso sostenible.

Trabaje fuertemente en la Amazonia hasta hace dos años en torno al aprovechamiento de la carne de monte, que para mí fue el punto más caliente de mis trabajos de investigación. En general al hablar de uso de biodiversidad se asocia con plantas medicinales, pigmentos, colorantes, en cosas que no tienen tanto choque  natural como hablar del consumo de la carne de monte.

Q. Carne de monte, ¿es lo que estoy pensando en este momento? Consumo de especies…

R. Sí, nos preguntábamos cómo es el uso, y el consumo de los animales silvestres en contextos rurales, periurbanos, e incluso en contextos urbanos. Estuve trabajando en la triple-frontera (Amazonas, Perú, Colombia, y Brasil). Realicé un seguimiento a las cadenas clandestinas del consumo y comercio de la carne de monte, y comprendí que no todo es blanco y negro, hay muchos grises. El uso del bosque y el manejo del paisaje y la nutrición juegan un rol fundamental en las comunidades locales.

Q. Has trabajado y realizado investigaciones en diferentes áreas como Páramos, Amazonia, trabajos sociales, entre otros. ¿Cuál es para Maria Paula, la mayor barrera para el desarrollo ambiental en Colombia?

R. Me sostengo en mi tesis, y es nuestra incapacidad de romper paradigmas.

«En Colombia se desarrolló una política de conservación basada en la intocabilidad de los ecosistemas, cuando nuestras comunidades rurales viven de una interacción con ellos. Se vive con la naturaleza, pero se vive a partir de ella; es una interrelación mucho más compleja que el planteamiento que realiza la ciencia de la conservación.»

Pienso que romper ese paradigma es la principal barrera ambiental en Colombia.. El problema se debe afrontar rompiendo los bloques que separan la conservación del uso. Como mencione anteriormente, tuvimos una Política de Biodiversidad que decía: primero se debe empezar por el conocimiento e inventariado de lo que tenemos. Luego se crean estrategias de conservación, y así nos fuimos llenando de planes y programas para cada animal y planta por separado: la estrategia de conservación del oso andino, frailejón, etc… Cada «animalito» o planta que genere ternura tiene un movimiento ambiental asociado, y una estrategia de conservación, pero están compartimentalizadas. Pienso yo que una necesidad urgente es el pensar en socio-ecosistemas y en la biocomplejidad. Las políticas son como hipótesis a probar, y algunas serán correctas, otras por corregir, y no camisas de fuerza. Por fortuna, en la actualidad tenemos una política ambiental que habla de resiliencia y manejo adaptativo, el reto es aplicarla, vivirla día a día en cada acción.

Q. Podrías desarrollarnos un poco más resiliencia y manejo adaptativo

R. En terminos generales la resiliencia es la capacidad que tiene un ecosistema, un organismo, un ser vivo, de adaptarse a los cambios generados en su medio. Esto incluye su interacción y mantenimiento vivo de sus funciones. No se trata sólo de recuperarse frente a una perturbación, sino de responder ante una. Los humanos por fortuna todos somos resilientes, pero no somos capaces de entender la capacidad de resiliencia de otras especies. Tenemos poca información, y más allá de la contextualizacion  de la resiliencia, es la identificación de las variables principales para poder generar cambios y manejo de los ecosistemas, es decir adaptarnos.

Q. ¿Cómo entender la política ambiental en Colombia?

RColombia crea el Ministerio de Medio Ambiente hacia el 93′ creo, más o menos, anteriormente se tenía el Inderena que fue fundamental entre muchas acciones, en llamar la atención sobre los recursos naturales y la urgente necesidad de crear un Ministerio en medio ambiente. Luego y con ese Ministerio se desarrolla un Sistema Nacional Ambiental (SINA). Este es encabezado por el Ministerio de Medio Ambiente, y se crean cinco institutos de investigación con enfoque técnico y científico, mas no administradores de los recursos. Se crea el Instituto Alexander von Humboldt (dedicado a la biodiversidad territorial continental), Instituto de Investigaciones Marítimas y Costeras (Invemar, dedicado al tema marino-costero en el Caribe y el Pacífico), Instituto SINCHI (dedicado al tema de la Amazonía), Instituto del Pacífico von Neumann (dedicado a la investigación de la biodiversidad del Chocó bio geográfico y contamos con el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM, dedicado a los temas de hidrología, metereología y cambio climático, entre otros). Si uno mira este complejo, uno diría “¡WOW! tenemos las herramientas de investigación necesaria para la toma de decisiones señores Ministerio de Medio Ambiente”.

Están también unas Corporaciones Autónomas Regionales – Car’s,  que son los entes territoriales encargados de la administración ambiental en nuestro territorio; coincide muchas veces con ecosistemas estratégicos y con departamentos, ej: en Antioquia por su complejidad y diversidad de zonas estratégicas tenemos Cornare, Corantioquia y Corpouraba. Ellas se encargan de ejecutar y velar por que se cumplan en sus áreas de administración los lineamientos de políticas del Ministerio que deberían estar basados en los resultados de investigación, entre otros y de los criterios y sugerencias técnicas dadas por los cinco institutos de investigación. La Agencia Nacional de Licencias Ambientales (ANLA), por ejemplo es una oficina dentro del Ministerio; hace parte del SINA y otorga los permisos de explotación…. Aunque creo que ya quedo por ahí mucho ms independiente y como rueda suelta…Eso es básicamente… (risas)

Q. Se ve un sistema bastante organizado, ¿por qué existe entonces tantas problemáticas ambientales?

R. Sí, en general es un mal que Colombia padece, y es falta de recursos para estas instituciones.  A uno le daba risa que al momento de distribuir la partida presupuestal en el Departamento de Planeación, la parte ambiental era como el “patito feo”, las inversiones son mínimas, como para que sigan pero en estado comatoso. Adicionalmente, hay una amalgama de problemáticas: como es la corrupción, la guerra por las tierras, la inequidad social, y la biodiversidad resulta ser una de las grandes perdedoras en esta amalgama.

Q. ¿Que ecosistemas enfrentan en la actualidad una problemática ambiental desenfrenada?

R. Por mi trabajo reciente, me inclinaría por la pérdida de cobertura forestal en Amazonas, la deforestación en estos bosques húmedos tropicales justo después de la firma de los acuerdos de paz, hacia el Caquetá empezó a correr a una velocidad increíble, y fue impresionante ver cómo era por acaparamiento territorial para meter tres vacas. Es decir, el tema de la expansión de la frontera agrícola y ganadera realmente es una manera de distraer el acaparamiento territorial para grandes desarrollos industriales o privados. Me preocupa muchísimo el tema de la selva húmeda tropical.

Fuente: La Silla Vacía (http://lasillavacia.com/historia/el-impacto-ambiental-de-la-salida-de-las-farc-61592)

Q. ¿Está Colombia preparada para los escenarios de cambio climático?

R. Pienso que Colombia no está preparada. Estamos hasta ahora conociendo los primeros embates de lo que van a ser unos fenómenos mucho más extremos y “bruscos”, como lo plantea el IDEAM y bueno muchos otros entes que han publicado modelos de cambio climático. No estamos preparados para los picos de inviernos y veranos extremos que se pronostican en los próximos años. Se habla de una Colombia anfibia, sin embargo, hemos afectado e invadido el rumbo de muchos cuerpos hídricos, y, el agua reclama, y vuelve a su sitio. Allí estamos apareciendo como damnificados cuando fuimos los damnificadores de esos ecosistemas que recuperan espacios y son muy resilientes. Nos esperan escenarios muy complicados; sumado a que no tenemos memoria institucional, entonces se anaquelan los estudios y muchas veces no son continuos y no se usan para tomar decisiones políticas. Para la alimentación, que es un tema que he trabajado fuertemente, ya hemos perdido bastante capacidad de adaptarnos.

Q. Hablemos de tendencias actuales, recientemente, con el caso del «el fracking en Tota», se evidenció un rechazo masivo hacia la industria del petróleo, sin embargo, nunca se ha visto este rechazo a actividades que llevan destruyendo la Laguna de Tota desde hace décadas, como los agroquímicos, la truchicultura entre otras, qué mensaje le podrías dar a estas personas que yo he llamado «ambientalistas de sofa» (risas)

R. (Risas) … Si y están en la casa muy cómodos. Pienso que el movimiento ambiental en Colombia que se  está fortaleciendo mucho, es aún pequeño en magnitud y muchas veces no es muy informado, es pasional. Eso ha generado mucho debate y posicionamientos de distintos lados. Por ejemplo yo, estuve en un lado muy criticado, y la gente me decía “¿De verdad ud. piensa que hay que seguir comiendo carne de monte?”, y yo respondía “Sí, hay ecosistemas en que la política debería fomentar ese consumo, y no tumbar el bosque para meter cuatro vacas.” Es como tumbar todo un paradigma. Bueno sobre el fracking, yo no he estado muy cercana al movimiento ambiental, en primer lugar porque el termino me choca, y no sé qué es ser ambientalista en sentido estricto. Yo sigo académicos e investigadores que me interesan y que son críticos y son capaces de generar un debate en las problemáticas ambientales con información.

El “fracking” es una palabra de moda y ha generado polarización y pasiones. Sin embargo, han existido muchos debates y problemáticas ambientales en Tota de mayor magnitud que no han trascendido. El tema considero yo que requiere debates abiertos e informados. No sabemos qué variables y como afecta la capacidad de resiliencia de los ecosistemas, esta practica. Entre biólogos, ecólogos, y ambientales de pronto no tenemos una visión entera del tema, y es necesario hablar con el geólogo, hidrogeólogo, el ingeniero de petróleo, para poder verdaderamente dar un debate objetivo e identificar bien las variables a las que afecta directa e indirectamente. Sin embargo en Colombia la cultura del intercambio de información horizontal entre distintas disciplinas no ha sido muy eficiente. Los movimientos se nutren de los que piensan igual, y esas burbujas se vuelven una barrera para la gestión ambiental en Colombia. Se debe aceptar desconocimiento de lado y lado, y aceptar que uno no sabe cosas es lo que causa temor, y muchas veces el tweet lo que busca es causar bulla más allá de generar algo constructivo.

Q. Para ir terminando, otra tendencia ha sido las abejas, su desaparición, y el escenario apocalíptico, que nos puedes decir de este tema

R. De este tema estoy más informada y ha sido de gran interés para mí, pues la polinización para mí es el principal servicio ambiental del que depende la alimentación humana. Como estoy trabajando con nutrición y transiciones nutricionales en los bosques me he interesado muchísimo más. Tenemos datos fragmentados y la información es dispersa, por lo cual no se puede generalizar la muerte masiva de abejas a una misma causa,  sin embargo, la muerte masiva de colonias es una realidad asociada a fumigaciones, cambio climático (el polen debido a la radiación solar se seca y no se adhiere a las patitas de las abejas). No podemos generalizar las mismas causas, y esa red de polinización, floración, ubicación de abejas es toda una filigrana muy delicada de funciones ecológicas que esta siendo afectada y no sabemos a ciencia cierta cual va a generar un colapso masivo. Más allá de un escenario futuro, es una realidad.

«Cuando perdamos el servicio ecosistémico de la polinización, la comida desaparecerá».

Q. ¿Sí tiene razón Black Mirror ?

R. Pues ya hay unos drones que están probándose en la actualidad, pese a tratarse de un sistema muy complejo.

Fuente: CNN Money, Drone Bee (https://money.cnn.com/2017/02/15/technology/bee-drone-pollination/index.html)

Q. Pregunta rápida respuesta rápida

  1. De nuestra Colombia, si tuvieras que escoger un ecosistema, ¿cual sería? – Uhmmm… La selva húmeda tropical del Choco biogeográfico
  2. ¿Un río? – Uyyy, Río Atabapo, en el Guainía
  3. ¿Un árbol? – Lo descubrí hace poquito, el Macondo.
  4. ¿Un ave? – Los colibríes -¿Si te piden uno? El Heliangelus, Angel del Sol, búsquenlo, es bellísimo.
  5. ¿Un mamífero? – La borúga, cuniculus paca, es un animal que está en el olvido, lo consideran un ratón grande, es tal vez la carne de monte que tiene mayor consumo en el país, el animal más resiliente de lo que he podido estudiar, y provee nutrición a miles de familias rurales y campesinas, y debería realizarse una política de consumo.
  6. ¿Un reptil? – Los caimanes de Colombia
  7. ¿Un insecto?- Las abejas
  8. Sí el país te brindara todas las facilidades para un megaproyecto, ¿cual sería? – Haría un proyecto para legalizar el uso de la Boruga, y hacer un monitoreo participativo para demonstrar que es una especie que dispersa semillas en el bosque y que además al cazarla se incentivará a las comunidad a sembrar árboles para que se genere una cadena sostenible, creo que estuve a punto de terminar de armarlo en Amazonas.

Fuente:

 

Entrevista Realizada a Maria Paula Quiceno

 

Investigadora en:

  • Fundación Movimiento para la Paz, Pax Holanda
  • Fundación Pax Colombia
  • Fundación Proyecto Primates Colombia
  • Centro de Investigaciones Forestales CIFOR
  • Fundación Tropenbos Internacional Colombia
  • Proyecto Páramo Andino
  • Instituto Alexander von Humboldt

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