Transición de carbón a gas reduciría un 50% las emisiones de GEI

La necesidad de sacar al carbón de la ecuación energética resulta obvia para muchas personas; si se tratase de calcular únicamente sus emisiones de CO2, sería simple. Sin embargo, las implicaciones y consideraciones van más allá de este aspecto.

El carbón es la mayor fuente de emisiones de CO2 de todas las actividades humanas. Reemplazando está fuente por gas natural, un combustible menos intensivo en carbono, es una de las opciones más viable en términos económicos y de efectividad a corto plazo.

 

Efecto Climático: el debate entre carbón – gas natural

La noción del gas natural como una mejor fuente de energía que el carbón ha arrojado en la actualidad un creciente debate con argumentos encontrados, empezando por algunos de los métodos que se están empleando a gran escala para su extracción como es el caso del fracturamiento hidráulico (fracking). El gas natural está compuesto principalmente por metano, un gas que tiene un mayor impacto climático que el CO2 mismo. Las filtraciones de metano provenientes de las actividades de extracción, transporte, y refinación son algunos de los interrogantes que han aunado el debate. Así mismo, ha habido un debate asociado a contaminantes de corta vida como es el SOx, NOx, y carbono negro, los cuáles son emitidos en diferentes grados desde amabas plantas, carbón y gas.

Estudios recientes con técnicas avanzadas de medición muestran que una transición de carbón a gas no es únicamente importante para la reducción de emisiones de gases efecto invernadero, sino que el riesgo de que haya filtraciones de metano en las diferentes partes del proceso es significativamente menor a los beneficios que tendría su aplicación.

El gas es parte de la solución, pero también es un riesgo

Las plantas de generación de gas natural son generalmente más eficientes que las de carbón. El estudio demostró que en tanto las plantas implementes las medidas que limiten las filtraciones de metano, la electricidad generada por el gas reduciría en un 50% las emisiones de gases efecto invernadero a corto tiempo. Los investigadores señalan que está transición carbón-gas estaría en línea con los objetivos de estabilización del clima planteados en los próximos 50-100 años.

Pasar de carbón a gas natural puede ayudarnos con la transición hacia una sociedad con menor huella de carbón y ponernos de vuelta en el camino en términos de cambio climático.

Pero tenemos que garantizar que este cambio no retrase la implementación de fuentes menos intensivas en en torno a uso de carbono.

Franceso Cherubini

Los investigadores del presente estudio no creen sin embargo que el gas natural sea una solución permanente para el futuro. Este debe ser nada más un paso en el camino a fuentes de generación menos intensivas en uso de carbono. Se requiere una fase de transición cuyo punto final sea la implementación total de fuentes de energía renovable y tecnología que permitan la captura de carbono.

 

Fuente:

http://sciencenordic.com/gas-instead-coal-50-better-climate

Tanaka, K., Cavalett, O., Collins, W., Cherubini, F. (2019). ‘Asserting the climate benefits of the coal-to-gas shift across temporal and spatial scales‘. Nature Climate Change. doi: 10.1038/s41558-019-0457-1

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